2004-05-06 00:00:00

Durante Día Internacional de la lucha campesina
ORGANIZACIONES DEL CAMPO SE MOVILIZAN PARA RECHAZAR POLÍTICAS DE LA OMC Y BM

Con masivas movilizaciones contra el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, organizaciones de más de 26 países conmemoraron este 17 de abril, el Día Internacional de la Lucha Campesina. Esta fecha fue instituida por el movimiento Vía Campesina, en su II Conferencia Internacional efectuada en Tlatxcala, en 1996, en homenaje a los 19 campesinos del Movimiento Sin Tierra de Brasil, que fueron asesinados por policía en el municipio de El Dorado de Carajas, Brasil.

Desde entonces, el 17 de abril se ha convertido en una fecha simbólica en la que miles de campesinos y campesinas de todo el mundo, junto con otros movimientos sociales, reafirman su compromiso de fortalecer la lucha por la tierra, contra la represión y la soberanía alimentaria.

Para este año, la Vía Campesina definió como ejes de lucha la exigencia de una reforma agraria genuina; condenar el control y la dominación de las transnacionales, especialmente la Nestlé y la Monsato; y rechazar el dumping y liberalización de los mercados impuestos por la OMC, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros acuerdos de "libre" comercio a nivel regional y bilateral.

Otro de los objetivos de la movilización campesina es denunciar y rechazar al Banco Mundial, cuyas desacertadas políticas han fracasado en distintas latitudes del mundo. El Banco Mundial ha propiciado la reconcentración de la tierra en pocas manos; ha hecho de la tierra una simple mercancía que está yendo a parar a manos de especuladores o grandes inversionistas mineros, turísticos o industriales. Además, el BM promueva la concentración del sistema mundial alimentario, favorece a las transnacionales de productos agrícolas y fomenta las exportaciones agrícolas en perjuicio de la soberanía alimentaria, la liberalización de las importaciones y la privatización de los servicios de extensión rural.

Las movilizaciones más importantes se produjeron en Brasil con nuevas ocupaciones de tierras; en Ecuador en el marco de la lucha contra el tratado de libre comercio; en Europa, tanto en Bélgica como España, hubo manifestaciones en defensa de la soberanía alimentaria y la ecología; al igual que otros países de Asia y Africa.

En Colombia
TLC CON EEUU PUEDE DESAPARECER MILLONES DE HECTAREAS DE CULTIVOS AGRICOLAS

Las negociaciones comerciales que actualmente adelanta Colombia, tanto en el ALCA como en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, colocan en riesgo de desaparición a millones de hectáreas sembradas de productos agrícolas. La desigual competencia que se librará en productos como el maíz, el arroz, la soya, la papa y el algodón será una repetición más desastrosa aún de lo ya ha ocurrido con el trigo y la cebada, los cuales están prácticamente eliminados de la producción agraria nacional de Colombia.

Los análisis oficiales apuntan a que a lo sumo la superficie dedicada a todos estos cultivos se destinaría para otras especialidades, lo cual significa que hay unanimidad en que están desahuciados para sobrevivir si tales acuerdos llegan a concretarse. El propio funcionario norteamericano Robert Zoellick, en una comunicación dirigida al Congreso de su país al respecto, señala que las ventas gringas de alimentos a Colombia crecerán aunque, como él lo consigna, el país ya es “el más grande comprador de productos agrícolas de Estados Unidos en el hemisferio occidental”.

El sistema norteamericano de subsidios internos a sus productores perdurará en los acuerdos, no sólo los que se otorgan para los distintos programas productivos sino además los que se transfieren mediante los bajos costos del agua y los servicios públicos, de la maquinaria y del crédito y el desarrollo de la investigación científica así como por el inmenso presupuesto oficial de su Departamento de Agricultura destinado especialmente al servicio de los grandes consorcios agro-comerciales. Esto garantiza a los norteamericanos que irán a mansalva y sobre seguro. En el caso del maíz, la sola productividad por hectárea les permitirá arrasar a los campesinos colombianos que, en comparación, tienen promedios inferiores hasta en una sexta parte. Incluso ni desmontando los inicuos apoyos existe para muchos productos nacionales una mínima probabilidad de supervivencia.

No obstante, esta crónica mortal anunciada para los cereales puede extenderse a otros renglones como el azúcar, la palma africana, la leche y el sector avícola. Todos ellos tambalearán por distintas razones en la vigencia del ALCA y el TLC con Estados Unidos. No puede olvidarse que en ellos así como en los productos tropicales, la rivalidad se dará también con los demás países del Continente

Frente a esta situación, la VIII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, realizada en marzo pasado, ha convocado a todos los agricultores y productores agropecuarios colombianos sin distingo alguno a pronunciarse y organizarse en contra de la imposición del ALCA y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y a unificarse en un fuerte movimiento por la defensa del trabajo y la producción nacional y la soberanía alimentaria de Colombia.