A una semana de la tragedia apoyo no llega a zonas rurales

2007-08-22 00:00:00

A una semana de la tragedia que ha enlutado al pueblo peruano y sobre todo a miles de familias del sur del país, la ayuda destinada a la zona del desastre no está llegando a uno de los sectores más pobres y abandonados, como son las familias campesinas y pequeños agricultores de Pisco, Ica, Cañete y Chincha; y menos aún, a los campesinos de las provincias de Huaytará y Castrovirreyna, en el departamento de Huancavelica, quienes aún se encuentran aislados e incomunicados.

Frente a esta dramática situación, la Confederación Campesina del Perú, CCP, se dirige a las autoridades del gobierno central, así como a los organismos de organizar el apoyo a los damnificados, para exigir que se priorice también la ayuda a estas miles de familias campesinas y de agricultores, que han sufrido las más graves consecuencias del terremoto en sus poblados rurales, en sus comunidades campesinas, que generalmente están en zonas alejadas de los centros urbanos donde actualmente se concentra la distribución de ayuda humanitaria.

Estas familias campesinas y agricultoras, no solo son las más pobres, sino que prácticamente se les invisibiliza, cuando ocurren tragedias como las del pasado miércoles 15. Es necesario que el apoyo llegue a los sectores urbanos de Pisco, Ica y Cañete; pero los agricultores y campesinos, también requieren con urgencia de alimentos, agua, abrigo y techo; también sus niños requieren atención médica y medicamentos.

A una semana de ocurrida esta tragedia, hasta la CCP ha llegado el pedido desesperado de dirigentes de la Federación de Comunidades Campesinas de Huancavelica, FEDECH, y de la Asociación de Pequeños Productores Agropecuarios del valle de Ica, APPAVI, solicitando, en primer lugar el apoyo con alimentos, y dando a conocer las pérdidas en sus campos de cultivos como cosechas y su precaria infraestructura productiva.

Denuncian también que es el desorden y la desorganización para entregar la ayuda humanitaria de cientos de miles de peruanos y de países hermanos, lo que hacen más duros estos momentos y genera mayor tensión y desesperación en las familias, que prácticamente lo han perdido todo. Por ello, exigen que las autoridades inicien también el empadronamiento de todas las familias campesinas y agricultores damnificadas para que puedan recibir la ayuda que con tanta urgencia requieren.

En el caso de Huancavelica, las comunidades de las provincias de Castrovirreyna como San Juan, Tantará, Villa de Armas, entre otras, son las más afectadas, pues más de la mitad de las viviendas han colapsado; al igual que Huaytará y las comunidades de Córdova y Viñas. Estos pobladores demandan que la ayuda les llegue por helicóptero, pues las carreteras están interrumpidas; y para poder informar de su situación, un grupo de campesinos y pobladores de San Juan de Castrovirreyna tuvo que caminar más de 80 kilómetros hasta llegar a Chincha.

LOS DAÑOS EN LA PEQUEÑA AGRICULTURA

Las familias campesinas y agricultores de Pisco, Ica, Chincha y Cañete, además de la pérdida de sus viviendas y enseres, han sufrido también cuantiosas pérdidas en su precaria infraestructura productivas y en sus campos de cultivos, que en su mayoría los dedican a producir alimentos para el mercado local y regional.

Bruno Sánchez Curi, representante de APPAVI de Ica, ha informado que la gran mayoría de los pozos con los que se riegan las parcelas de la zona baja de Ica, se han malogrado y las casetas de los motores y electrobombas, se han destruido como consecuencia del terremoto. Esto pone en riesgo la campaña agrícola, cuyos cultivos están instalados en un 40 por ciento, pues se están dejando de regar.

Frente a esta situación, Bruno Sánchez demanda que las autoridades pongan en marcha un plan de contingencia, como el adelanto del periodo de riego con aguas de la laguna de Choclococha, ubicada en Huancavelica, así como un censo de los damnificados. Asimismo, exigió la ayuda alimentaria llegue hasta las zonas rurales y centros poblados de Ica, en donde deben instalarse ollas comunes para atender de manera urgente a las familias campesinas.

Por su parte, Raúl Briceño, de la Asociación Nacional de Productores de Algodón, ANPAL, denunció también que los alimentos no llegan a las zonas de la campiña de Pisco ni a los poblados rurales, donde incluso se tendría que llegar no solo con ollas comunes sino con ayuda personalizada pues las familias viven en zonas dispersas que hasta ahora no son atendidas.

El dirigente señaló que han colapsado los canales de riego por lo que se requiere maquinaria pesada para rehabilitarlos, tal como sucede también en Cañete. Briceño hizo un dramático y urgente pedido a las autoridades para que atiendan a los pequeños productores y a las familias campesinas, que hasta ahora no reciben ayuda y atraviesa por una situación desesperante.

Estos son aún algunos de los daños que se han reportado en la pequeña agricultura, a la que las autoridades parecen no darle importancia, y solo se han centrado en las grandes empresas agroexportadoras. Por ello, la CCP, reitera la exigencia de atender las necesidades urgentes de las familias campesinas, y poner en marcha un plan de emergencia para rehabilitar y recuperar la capacidad productiva de la pequeña agricultura, que es la base de la economía de cientos de miles de familias del departamento de Ica y de Huancavelica. No podemos permitir, que en medio de la tragedia, los campesinos, los pequeños agricultores, los hombres y mujeres que labran la tierra y alimentan al pueblo, sufran una vez más la marginación y la exclusión.