Llamado a la Acción

Semana internacional de acción, julio 19-24, 2004

2004-06-15 00:00:00

La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y
el Desarrollo (UNCTAD) fue creada para satisfacer las
necesidades de desarrollo sustentable del planeta, pero
ahora está transitando por el mismo camino de políticas
neoliberales que la Organización Mundial del Comercio
(OMC). Exhortamos a UNCTAD a retomar sus objetivos
originales y apoyar la Soberanía Alimentaria de los
Pueblos.

¡Contra un acuerdo de la OMC que destruye la agricultura
campesina y conduce a la desindustrialización del Sur a
manos de las empresas transnacionales y a una mayor
privatización de los servicios públicos y los recursos
naturales en todo el mundo¡

Estados Unidos y la Unión Europea pretenden imponer una
vez más su agenda y sus prioridades en julio, y obligar a
otros países a avanzar mucho más en el camino de las
privatizaciones y la liberalización de sus mercados.

Llamamos a los movimientos sociales y otras organizaciones
de la sociedad civil a levantar la voz para exigirle a sus
gobiernos respectivos que detengan el avance de las
negociaciones de la OMC que conducen a una liberalización
mayor de los mercados, la destrucción de la agricultura
campesina y a la privatización de la tierra, el agua y los
recursos genéticos.

Exhortamos a las organizaciones a exigirle a sus gobiernos
que apoyen:

– la soberanía alimentaria en lugar que los monocultivos
comerciales de exportación para los mercados
internacionales;

– acceso a los medios de producción para l@s campesin@s
y l@s pequeñ@s productor@s agropecuari@s;

– políticas para frenar la sobreproducción y el dumping;

– acceso a los mercados internos para l@s productor@s
campesin@s locales en lugar que para las empresas
transnacionales;

– apoyo a la producción campesina [sustentable] para
las necesidades nacionales en lugar que subsidios a la
exportación y el dumping.

¡Las negociaciones de la OMC deben cesar! Los gobiernos
deben establecer mecanismos y normas para proteger a los
pequeños productores y las economías y sistemas de
distribución locales. Las discusiones sobre agricultura
deben ocurrir en un foro más adecuado que la OMC. En la
OMC la agricultura no es más que un producto comerciable,
cuando en realidad es un medio de sustento y un estilo de
vida, una cultura y un derecho humano. Es imprescindible
emprender las medidas siguientes para proteger la
producción campesina nacional y frenar las exportaciones
baratas y el dumping:

– Debe cesar la presión, especialmente sobre los
países en desarrollo para bajar los aranceles;

– Debe eliminarse toda obligación de acceso mínimo
al mercado;

– Las "Cuestiones de Singapur" deben ser removidas
de la órbita de la OMC;

– Deben eliminarse todas las formas de subsidio
directo o indirecto a las exportaciones;

– Estados Unidos y la Unión Europea deben abandonar
las tácticas de presión y acoso con que pretenden
asegurarle el control de la agricultura y la
producción mundial a sus empresas
multinacionales;

– Las discusiones actuales sobre eventuales
acuerdos plurilaterales en materia de inversiones
y política de competencia (dos de las "cuestiones
de Singapur") deben cesar.

Los gobiernos deben tomar medidas inmediatas para anular
la jurisdicción de la OMC sobre la agricultura y la
alimentación. La alimentación y la agricultura no deben
ser moneda de cambio ni rehenes de la toma y daca en la
OMC. Las reglas multilaterales para el fomento de la
soberanía alimentaria deben fijarse en un entorno
multilateral alternativo más adecuado que garantice:

– La prohibición de cualquier forma de subvención pública
que sea utilizada para exportar a precios por debajo de
los costos de producción;

– El derecho a proteger la producción nacional de
alimentos contra las importaciones a bajo precio,
mediante la aplicación de aranceles y cupos de
importación;

– La prohibición de todo tipo de organismos genéticamente
modificados (OGMs);

– Una herramienta jurídica internacional que ponga fin al
dumping. Debe restablecerse mecanismos de control de
precios y gestión de la oferta a nivel internacional
(como ocurría anteriormente en los acuerdos de la UNCTAD
sobre productos básicos). Eso permitiría a los países
mantener niveles de precios internos que cubran los
costos de producción y le garantizaría a los pequeños
productores y a los campesinos obtener un precio justo
por su trabajo;

– Una reforma agraria genuina; esto resulta de particular
importancia para que los países en desarrollo puedan
mitigar la pobreza y garantizar formas de sustento
seguras para la población sin tierra.