El ALCA y la vida campesina - Cartillas sobre el ALCA 8

2002-10-16 00:00:00

"No queremos sólo una mejor calidad de vida para nuestros hijos y nietos. Queremos la
tierra para vivir la eternidad. Sebastiao Hají Manchineri Coordinador general de la COICA

La agricultura es algo más que una mercancía

En América Latina, son miles las familias campesinas. El sector de la agricultura da empleo y
modo de supervivencia a una buena parte de la población.

¿Cuáles pueden ser, por tanto, los impactos directos que les ocasionaría el ALCA, una vez
que entre en vigencia en el 2005?

¿Qué pasará con el café andino, el mercado de las papas, los productos lácteos, cuando haya
una mayor competencia con productos de otros países de América que tienen ventajas y
competitividad distintas, y el ALCA abra las puertas a los grandes grupos transnacionales, la
mayoría de ellos estadounidenses?

Un mercado para la sobreproduccion norteamericana

El ALCA es, básicamente, un acuerdo de apertura de los mercados de todos los países de
América (menos Cuba) para la circulación libre de productos, servicios y capital para
inversiones. Significa que los países deben reducir progresivamente los aranceles y otras
medidas de restricción no- arancelarias que protegen sus economías, para dejar paso a una
libre circulación de los productos.

La mayor parte de países andinos exportan productos postres y de lujo, como es el caso
ecuatoriano que vende al Norte, cacao, café, banano y flores. En cambio, los países del Norte
son productores y exportadores de productos estratégicos para la alimentación mundial, como
son los cereales, lácteos y cárnicos principalmente, que en la última mitad del siglo XX han
tenido un incremento en la productividad y la producción, llegando a niveles de
sobreproducción. Ahora, estos productos alimenticios son exportados a un costo inferior a su
costo de roducción (dumping).

Los países andinos, sin embargo, producen algunos de estos artículos estratégicos
principalmente dentro de unidades campesinas, que ya han sido afectadas por la introducción
de productos importados del Norte. Con el establecimiento de una zona de libre comercio,
este fenómeno tendería a profundizarse. Por su lado, los Estados Unidos buscan resolver el
tema de su sobreproducción exportando sus excedentes agrícolas a los países del Sur.

Los cuatro temas de negociación

Si analizamos los elementos del Grupo de Negociación para el ALCA sobre agricultura,
vemos que se proponen 4 temas fuertes:

La supresión total de aranceles y restricciones no arancelarias.

La supresión progresiva de cualquier tipo de subsidios a la exportación.

Regular otras medidas y prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, como
las llamadas de la "caja verde", referidas a la conservación del medioambiente. Esto podría
significar eventualmente el aceptar las entradas de los transgénicos (Organismos
Genéticamente Modificados, OGM).

No se incluye nada sobre el tema de desarrollo sostenible y conservació n del medio-
ambiente.

Se empuja la supresión de medidas de seguridad alimentaría, cuando éstas significan asegurar
la disponibilidad suficiente de alimentos, su costo y precios de acuerdo a la capacidad
adquisitiva de la población, la existencia de infraestructura y los servicios requeridos para los
procesos de producción, el mantenimiento de los factores de producción (agua, suelo,
bosques) y el respeto a las culturas de producción indígenas.

Los espejismos del ALCA ¿Qué dice el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) del
Ecuador sobre el ALCA?

1. Que los países tendrán la oportunidad de exportar más y mejor sus productos y que los
aranceles preferenciales permitirán fomentar las economías y la competitividad.

2. Con el ALCA -dice el MAG- se podrán aprovechar mejor los productos industriales del
Norte y vender mejor los productos agrícolas del Sur.

3. Se sostiene que los países tendrán mucho que perder si se quedan fuera del ALCA. Que es
un compromiso irreversible y que por lo tanto hay que buscar competitividad. ¿Cómo?
Preparándose para lograr productos de mejor calidad, fomentando alianzas estratégicas para
empujar cadenas agroindustriales, vendiendo productos agrícolas con valor agregado.

Es evidente hoy, que es difícil para un país aislarse de tal acuerdo y quedarse fuera de la
dinámica de integración.

Pero nos preguntamos, si los 34 países que participan en este acuerdo ganarán con la apertura
de sus mercados. Una vez que se supriman los aranceles y subsidios, ¿quiénes son los que
lograrán competir? Mirando la disparidad de las condiciones de producción y los niveles de
competitividad, es probable que la respuesta sea que los ganadores serán los países del Norte
del continente: EEUU, y Canadá.

Múltiples funciones de la agricultura familiar

La agricultura es un sector primordial para la economía, pero su importancia va más allá: debe
asegurar la alimentación de la población, o la generación de empleo. También es símbolo del
saber hacer de los pueblos, de sus culturas y sus raíces. En las economías de mercado, la
agricultura se reduce a su función de mercado: es así que se cambia la palabra "agri -cultura"
por la de "agri- business".

Se debe reconocer que la agricultura no es solamente una actividad de producción y mercado,
sino que los campesinos cumplen con otras funciones necesarias para el bienestar de la
sociedad.

El tema de la agricultura es de toda la sociedad, para:

- construir y mantener una identidad de territorio andino.
- generar empleos
- proteger el medioambiente.

Muchas realidades nos dicen que la agricultura familiar puede ser más eficiente que la
agricultura empresarial (valoriza mejor los pocos recursos disponibles, no utiliza tantos
insumos que son importaciones con un costo para el país). Es socialmente justa (da empleo),
y tiende a ser más sostenible que la agricultura empresarial. No reemplaza al ser humano, es
decir la mano de obra de sus hijos, por maquinaria. Regula el trabajo según las
oportunidades, con actividades adicionales fuera de las unidades de producción en los
momentos disponibles, y contratando mano de obra para los tiempos picos de trabajo. La
agricultura familiar crea ingresos y los revierte en su unidad de producción.

Tiene una flexibilidad que le permite resistir mejor a las crisis (sequía, mala cosecha etc.) por
el hecho de mantener una diversificación de sus actividades productivas, al contrario de lo que
sucede con la agricultura empresarial de monocultivo. Sin embargo, en los países andinos se
asiste a una crisis de la agricultura familiar, que se agrava con los años. Se constata el
abandono de ciertos rubros antes producidos por los campesinos de Bolivia, Perú, Ecuador,
por ejemplo el trigo, las papas, la cebolla. En cambio, se subraya un aumento fuerte de las
importaciones de estos productos desde terceros países. Los productos provenientes del Norte
cuentan con mejores posibilidades de ser competitivos fruto de una alta dosis de ayuda
histórica acumulada.

El sistema de intercambio desde los países del Norte obliga a bajar los precios agrícolas,
porque, además de los subsidios que reciben los productores, su nivel de productividad es
mucho más alto. Un productor de cereales de los Estados Unidos que trabaja solo sus cien
hectáreas, cosecha quinientas toneladas por hectárea. Mientras que un productor peruano de
la Sierra, con su mano de obra, tierra desgastada, y sin acceso a servicios ni carretera, aunque
con costos mucho más bajos en insumos, en el mejor de los casos logra producir cinco
toneladas. Es decir, el productor peruano produce cien veces menos que el productor
estadounidense. Además, muchos productores familiares de los países del Sur de los Andes,
tienen muy poca tierra y sufre un fuerte desgaste de sus suelos. La tenencia de la tierra
manifiesta una todavía muy fuerte concentración. Los procesos de las reformas agrarias de
los años 1950- 1980 no lograron cambiarla drásticamente.

Mantener una búsqueda de competitividad en condiciones tan desiguales equivale a negar el
derecho de vivir de los campesinos. Es una negación de los derechos humanos, económicos y
sociales de millones de familias del Sur.

Construir otra política

El ALCA es un proceso en marcha, por tanto no se puede decir simplemente "No al ALCA"
sin construir al mismo tiempo una propuesta alternativa y estrategias de alianzas para
reivindicar otra política.

Por las diferencias de competitividad, suprimir los subsidios no es suficiente. Para defender
la agricultura del Sur, es necesario reivindicar el derecho de protección de los mercados
internos a través de aranceles.

Se deben mantener precios agrícolas más altos para los productores, y el dinero proveniente
del cobro de aranceles debe utilizarse para ayudar a reactivar el consumo de los sectores más
humildes.

No hay una mano invisible del mercado que va a arreglar los problemas del desarrollo. Si
bien el mercado es un asignador de recursos,ha mostrado ser un asignador inequitativo e
ineficiente. El mercado, en determinadas condiciones claramente reguladas, puede ser un
buen sirviente, pero jamás puede ser el amo. Una expresión de esto es que los recursos
naturales son utilizados en orma contraria a sus aptitudes, lo que induce a la degradación de la
base material de la producción agropecuaria.

Se requiere reivindicar el derecho de los países, no solamente a tener acceso a los alimentos,
sino el derecho a plantear políticas a favor de la pequeña agricultura para producir alimentos.

Las herramientas y estrategias pueden ser:

- Defender el derecho a mantener los precios agrícolas con aranceles.

- Regular el mercado interno.

- Fomentar un mejor acceso al financiamiento a los pequeños productores, con políticas de
subsidios y de acceso al crédito.

- Plantear una política para fomentar el acceso a la tierra para los productores familiares
(individual o tierras colectivas de territorios comunales), y medidas de conservación de los
recursos naturales.

- Tener una política de investigación a favor de la pequeña producción: tecnología apropiada,
rescate de semillas y biodiversidad etc.

Los andinos no deben dividirse

Aunque exista el riesgo latente de que cualquier país se lance por su cuenta rompiendo la
dinámica actual, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) hasta ahora actúa en bloque en las
negociaciones del ALCA, defendiendo posiciones propias frente al tema agrícola:

1. Eliminación de los subsidios a la exportaciones, incluso los créditos, las garantías y los
seguros.

2. Crear salvaguardias en casos como la ayuda alimentaria y el socorro a desastres naturales.

3. Aplicación de medidas sanitarias / fitosanitarias más allá de lo previsto en los acuerdos de
la OMC sobre agricultura.

4. Trato especial y diferenciado según niveles de desarrollo y tamaño de las economías.

No dividirse en este proceso de negociación aparece como una estrategia muy importante para
los países andinos. Si un país sale, pierde su capacidad de negociación frente al ALCA.

Se ve la necesidad de que los países andinos se unan frente al ALCA, para reivindicar el
derecho de mantener aranceles, y construir una política agrícola andina común. Es necesario
emprender en un proceso sostenido de intercambio de las reflexiones que se hagan en cada
país y estructurar algunos elementos comunes de propuestas regionales.

Es importante que la sociedad civil, las organizaciones, reivindiquen su derecho a participar, a
opinar e incidir en la toma de decisiones frente al ALCA.

La integración europea fue otra cosa

El pilar de la integración europea ha sido su Política Agrícola Común (PAC), que comenzó a
partir de 1962 y representaba el 70% del presupuesto europeo. Planteó mantener precios
agrícolas de garantía a los productores, proteger las fronteras de los países frente a terceros, y
fomentar la agricultura familiar. Otro aspecto es que la Política Agrícola es el resultado de
amplias negociaciones, con una dinámica de co- gestión con las organizaciones campesinas
fuertes.

Sus éxitos en lo económico y político fueron: niveles de producción que garantizaron la
seguridad alimentaria de los países europeos, una modernización de la agricultura con un
aumento de los rendimientos, el desarrollo de una agricultura familiar, una integración
regional fuerte, y la incorporación de jóvenes en otros sectores de la economía.

Pero esta política se volvió perversa a partir del momento en que se superaron los niveles de
seguridad alimentaría, y se empezó la exportación de los excedentes hacia otros países. Se
generó un aumento de las desigualdades en el mercado mundial, con productores europeos
con subsidios a la producción y exportación (unos US $ 3.000 por año por finca en Francia), y
dentro de Europa misma, entre productores de rubros productivos distintos, y de diferentes
zonas.

Ahora, la sociedad europea cuestiona la calidad de los productos y, con los escándalos de la
"vaca loca" o de las dioxinas en los pollos, se pierde l a confianza hacia los productores. Esto
lleva a una reflexión sobre la orientación de la Política Agrícola Común. Se analiza que no
tiene que considerar sólo el tema de productividad.

Se debe reconocer que la comida no es cualquier mercancía, y que los agricultores cumplen
otras funciones en relación con el territorio donde viven.

Son proveedores de bienes que pasan por el mercado y también de servicios que no pasan por
él. El tema agrícola no concierne sólo al Estado y a los campesinos, sino que involucra a los
consumidores, al conjunto de la sociedad.

FUENTES:

Rubén Flores..

Sebastiao Hají Manchineri

Fundación SOLON. El ALCA y su impacto sobre el movimiento campesino indígena.