Tema del agua:

Victorias en Bolivia detienen al capitalismo depredador

2006-01-29 00:00:00

“No tenemos otra alternativa que salvar nuestra tierra, nuestro medio
ambiente y nuestra agua”, comentó Jaime, del Movimiento sin Tierra
(MST) de Brasil, refiriéndose al capitalismo como un “depredador
histórico de los recursos naturales de la tierra”.

Durante el VI Foro Social en Venezuela, panelistas de Bolivia,
Uruguay, Venezuela y Brasil debatieron temas clave como la
privatización del agua, los problemas planteados por la
nanotecnología, el proyecto de patentar el genoma humano y la
insostenibilidad del actual modelo agrícola.

Oscar Oliviera de la Coalición Coordinadora por el Agua y la Vida, en
Bolivia, habló de dos victorias precedentes en su país. “En 1999, por
primera vez en el mundo, grupos indígenas en Bolivia se unieron y
expulsaron una corporación transnacional que estaba intentando
privatizar nuestra agua. Ellos lograron su triunfo estableciendo en el
congreso una ley que garantiza el agua como un derecho colectivo”. Más
recientemente, una segunda victoria fue conseguida. Según Oliviera,
Bechtel, la corporación española expulsada en 1999, y Edison, la
corporación italiana que compró la mitad de una de las compañías de
Bechtels (International Water Ltd.), llevaron su caso a un tribunal
secreto y trataron de obtener 25 millones de dólares de la gente de
Cochabamba, como compensación por el capital perdido durante los anos
en que fueron expulsados. Oliviera anotó, “Fueron las organizaciones
sociales y las bocas de gente como tú, quienes divulgaron la audacia
de estas corporaciones transnacionales que estaban tratando de extraer
dinero de gente tan empobrecida como nosotros.

“Gracias a los movimientos sociales, la semana pasada estas dos
corporaciones firmaron un acuerdo afirmando que no seguirían adelante
con el pleito legal. Esta es la primera vez en el mundo que
corporaciones transnacionales han sido detenidas de un procedimiento
en un caso de tribunal“.

La privatización del agua continúa siendo un tema de presión en otras
partes de Bolivia y alrededor del mundo. En El Alto, Bolivia, por
ejemplo, el agua fue privatizada en 1997 cuando el Banco Mundial puso
esto como condición para un préstamo al gobierno boliviano. Grupos
reclaman que Suez, la compañía francesa dueña del agua en El Alto ha
subido los precios un 35% y el precio de conexión del servicio de agua
para nuevas familias es ahora $445, lo que representa más de seis
meses de ingresos al valor del salario mínimo nacional. Más allá de
eso, los abogados del tema del agua y el gobierno de Bolivia
confirmaron que Suez, cuya minoría de accionistas incluye una rama del
Banco Mundial, ha dejado más de 200,000 personas sin posibilidad de
acceso al agua.

Mientras muchas luchas ganadas en el tema del agua permanecen
victoriosas, otras están manteniendo una mirada cercana a los impactos
de las crecientes inversiones de las corporaciones en tecnologías que
están cambiando la naturaleza fundamental de la vida.

Para Silvia Ribeiro, una investigadora del Grupo de Acción en Erosión,
Tecnología y Concentración (Grupo ETC) de Uruguay, la nanotecnología,
el proceso que cambia formas de vida a nivel atómico, “plantea
problemas científicos más grandes que los alimentos modificados
genéticamente”. Ella enfatizó que “estos productos pueden entrar en
los organismos sin que sean detectados por el sistema inmunológico.
Actualmente hay más de 700 productos de este tipo en el mercado con
partículas modificadas atómicamente. Estas partículas jamás habían
estado en nuestro medio ambiente, nunca habían estado dentro de
nuestro cuerpos, y están siendo producidas por compañías farmacéuticas
y por agroindustrias sin regulación apropiada”. Su organización está
haciendo una observación permanente al proyecto del genoma humano, y
reportó que el Departamento de Patentes de los Estados Unidos ya ha
recibido más de 3 millones de solicitudes de patentes y estima que en
pocos meses el 20% del proyecto de genoma humano habrá sido patentado.
“Esto es ridículo” afirmó Ribeiro, “cada día más y mas sectores están
siendo privatizados; no solo el agua y las semillas sino también los
genes”.

La mercantilización de la vida concentra tierras y riqueza, domina
procesos locales agrarios reemplazándolos por modelos insostenibles y
destructivos, y compromete la soberanía de las naciones, afirmó
Jaime, del Movimiento Sin Tierra. “Entendemos que la lucha por la
tierra, la lucha por el agua, la lucha por la vida debe ir de la mano
con la lucha por un modelo agrario que garantice soberanía en
producción alimentaria, así como la soberanía de las naciones. La
gente local es la que tiene que decidir que producir, como producir y
porqué producir”. El concluyó con un sentimiento compartido por todos
los panelistas y que resonó con la audiencia.

“Cuando permanezcamos juntos contra las fuerzas que destruyen la vida,
cuando globalicemos la lucha y cuando globalicemos la esperanza,
entonces, construiremos un mundo para todos”.

Traducción Juan Diego Díaz