Participación popular en la elección presidencial

2002-07-04 00:00:00

Toda elección para Presidente de la República es una toma de decisión
nacional importante. La mayoría de los electores no tiene consciencia
de eso, porque el sistema de propaganda electoral de las clases
dominantes hace que el pueblo discuta detalles sin importancia frente
a lo que va ha ser decidido. Por ejemplo, un montón de papel se está
gastado para discutir el grado de estudio de Lula, la religión o
ateísmo de Fernando Henrique Cardoso (FHC), la combinación
inconveniente de los nombres de los candidatos de gobierno que suena
como Serrairrita. Nada de eso tiene que ver con la decisión que se
tomará en noviembre y sin embargo esta decisión depende del resultado
de las urnas.

Si uno de los electos fuera Serra, Garotinho o Ciro Gomes, la
situación del país no va a cambiar nada. Los tres, en grados
diferentes, pretenden continuar el proyecto de modernización
conservadora de FHC. Dicen que trayendo capitales extranjeros;
liberando la entrada y salida de productos e inversiones; reduciendo
la intervención estatal en la economía; pagando rigurosamente lo que
el FMI considera como deuda externa de Brasil, será posible dar
empleo, salario, vivienda, reforma agraria, educación y salud para
todos los brasileños. En una palabra: dicen que es posible modernizar
el país sin alterar su estructura social y sin cambiar el poder
político. Serra declara esta posición explícitamente. El eslogan de
su campaña -"continuidad sin continuismo"- significa que pretende
introducir modificaciones de forma y no de contenido en la política de
FHC.

Cambios en el modelo económico

Si Brasil viene a sufrir otros cuatro años de profundización del
neoliberalismo, será más difícil y penoso reconstruir lo que está
siendo destruido. De ahí la importancia de la propuesta alternativa
consistente en el programa de Lula. Esta propuesta consiste en
cambiar el eje de la política económica, colocando la prioridad en la
oferta de empleo, en el crecimiento del mercado interno y en el pago
de la deuda social. Todo o más, inclusive la cuestión de la deuda
externa (cuyo pago o no va a depender de un plebiscito) y la
modernización de los patrones de consumo de las clases ricas, se
subordinarán a las tres grandes prioridades arriba referidas. Para
atenderlas, será necesario realizar una verdadera reforma agraria, una
reforma urbana y una decidida política de retoma de la
industrialización. Tierra, Techo y Trabajo sintetizan los objetivos
de ese programa.

El único de los candidatos que tiene condiciones de implantar ese
modelo alternativo es Lula, pues las prioridades mencionadas
constituyen el programa del PT, desde su fundación.

A medida, no obstante, en que las chances de victoria de Lula parecen
aumentar, aumentan en la misma proporción las presiones para la
reducción de los objetivos y prioridades del programa petista. Cuando
los bancos extranjeros hacen el alboroto que están haciendo sobre el
"riesgo" Brasil, en caso de que Lula gane el pleito, ellos están
verificando la seriedad del programa petista, inclusive para calibrar
el ataque que van a hacer en la campaña al candidato popular.

Si el PT cede a esas presiones y diluye su discurso, perderá
credibilidad. Pero, atención! Si se mantiene firme, precisa
prepararse para la campaña más agresiva que Brasil jamás conoció.

Participación Popular

Lula solo podrá resistir a esos ataques si cuenta con la participación
activa de sus militantes y de los movimientos populares en la campaña
electoral. Pero esta participación requiere ser bien enfocada. No se
trata de salir al remolque de los asesores de "marketing" que quieren
que Lula diga apenas aquello que le puede dar puntos en el electorado
de clase media y entre los grandes empresarios. Se trata, esto sí, de
llevar a los electores los puntos básicos del programa del Partido.
En otras palabras: completar la propaganda de carácter más emocional
que los asesores de marketing presentarán en la TV, en los entornos,
etc., para poner en claro el verdadero significado de la elección de
Lula, en términos de transformación social, de cambio de poder y de
sustitución del programa político de FHC.

Independencia del MST

Esta posición de independencia del MST en la campaña se encuadra
perfectamente tanto en la ideología del partido como en la ideología
de los movimientos populares. Desde la fundación del PT y del MST,
allá en los inicios de los años 80, quedó muy claro que uno no es
"correa de transmisión" del otro. Ni el PT comanda al MST y ni éste
comanda al PT. Ni para acá, ni para allá. Ambos, el partido y los
movimientos son indispensables para hacer la transformación política y
social del país, mas cada uno debe actuar autónomamente en su campo.
En ciertos momentos, las acciones pueden ser conjuntas; en otros, cada
uno tomará el rumbo que considere fundamental para alcanzar sus
objetivos. Con madurez e inteligencia política, sin embargo, pues a
estas alturas, ninguno está ahí para "dar oro a los bandidos".

Plinio de Arruda Sampaio, ex-Diputado Federal constituyente, Promotor
Público, Consultor de la FAO, profesor Universitario, ex-Secretario
Agrario del PT y director del periódico Correo de la Ciudadanía.

Publicado en el Jornal Sem Terra, edición de junio