Foro: ALCA y TLC, el espejismo del libre comercio

2003-06-18 00:00:00

Bogotá, junio 13 y 14 de 2003

Declaración

En este Foro se ha ilustrado detalladamente el devastador impacto económico y social que le acarrearía a Colombia su incorporación al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Fue fundamental examinar la experiencia mexicana con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ya que es uno de los modelos sobre el cual se está negociando el ALCA. Se mostró que la propaganda oficial mexicana es un engaño. Dicho gobierno ha presumido que se multiplicaron las exportaciones por tres, pero no dice que sigue habiendo déficit en el comercio exterior pues las importaciones crecieron aún más. Presume de que logró atraer grandes cantidades de inversión extranjera directa, pero no dice que ésta en su mayoría se redujo a la compra de los buenos negocios mexicanos. Y, sobre todo, no dice que en realidad fue un fracaso ya que la estrategia era exportar y atraer inversión para crecer y la tasa de crecimiento ha sido la más baja en 60 años. La realidad es que el TLCAN promovió unas pocas grandes empresas exportadoras que importan todos sus insumos, con lo que ganan ellas y pierde el país. El sector exportador está desconectado del resto de la economía, es una isla exitosa en un modelo que fracasa, y la consecuencia ha sido deterioro del medio ambiente, pocos y malos empleos y aumento de la pobreza.

Los resultados en el terreno agrario no podían ser peores. El incremento de las importaciones de productos agrícolas, incluyendo el maíz y el fríjol, esencia de la dieta mexicana, ha causado la pérdida de la autosuficiencia alimentaria y quebrado a miles de campesinos, factores estos que, junto con la eliminación de aranceles, han desatado grandes movilizaciones de los productores del campo que exigen suspender y renegociar las cláusulas agrarias del TLCAN.

Como lo han señalado numerosas personas y organizaciones, y lo corroboró este Foro, la incorporación de Colombia al ALCA significará la continuación y profundización de las políticas de privatización y liberalización que han llevado al país a la ruina; la eliminación de los aranceles condenará ramas enteras de la producción a desaparecer; se perderá definitivamente la soberanía alimentaria; la salud, la educación y demás servicios sociales, al regirse por el afán de lucro, serán más inaccesibles para la población. Con el ALCA, Colombia profundizará la desindustrialización y se convertirá en el paraíso de las multinacionales, y el Estado perderá toda posibilidad de influir y moldear el desarrollo nacional. El gobierno de Colombia cederá gran parte de su soberanía al aceptar someterse a paneles internacionales de solución de controversias –no tribunales- cuando sea demandado, no por otro gobierno, sino por una simple empresa extranjera.

Muchas de las definiciones contenidas en el ALCA han venido siendo adoptadas en Colombia o están dentro de la agenda gubernamental.

Las medidas en esta misma dirección, y adoptadas en los últimos doce años, han mostrado su efecto perverso sobre el desarrollo económico y la realidad ha demostrado que aun las preferencias del ATPA tuvieron poco impacto sobre el empleo y concurrieron con un período de grave decrecimiento de la economía colombiana.

Las negociaciones del ALCA, que ya llevan varios años, se acercan a decisiones cruciales. Los últimos gobiernos las han adelantado sin tener en cuenta los intereses de los sectores productivos y populares del país y las posiciones que en ellas han formulado no se han puesto en conocimiento ni siquiera de los sectores directamente afectados. Los criterios que Colombia lleva a las mesas de negociaciones internacionales se elaboran con participación de voceros de las multinacionales y es evidente el propósito de conducir aceleradamente la nación, recurriendo a presiones y sin mayores análisis sobre el impacto negativo del ALCA, a una situación que supeditaría el desarrollo nacional a acuerdos internacionales desiguales de carácter irreversible.

Cuando el Foro examinó tanto el tema del ALCA como el acuerdo bilateral de libre comercio con Estados Unidos, tan anhelado por el gobierno, tuvo presente que se trata de un proyecto concreto de asociación permanente, entre la superpotencia más fuerte y arrogante de la historia y una economía débil como la nuestra. Consideró que es un acuerdo que reforzará la dependencia de Estados Unidos, es una carta marcada a favor del más poderoso.

Por estas y muchas otras razones que fueron debatidas ampliamente y que cuentan con una importante base documental y analítica, el Foro considera tajantemente que Colombia no debe suscribir el ALCA.

No realizamos una crítica ciega y sin propuestas. Desde esta orilla hay muchas alternativas viables. Colombia debe ampliar y fortalecer su mercado interno, promover la industrialización, garantizar la autosuficiencia alimentaria mediante la producción agrícola propia, elevar el nivel de vida de la población, dar prioridad en sus relaciones comerciales a la Comunidad Andina y al MERCOSUR, así como diversificar sus relaciones comerciales en lugar de reducirlas a la exclusividad con Estados Unidos, con quien también se deben mantener relaciones económicas, pero en pie de igualdad y con beneficio recíproco.

El Foro propone una gran coalición entre todos los que quieran defender la nación; aprecia todos los esfuerzos hechos hacia lograr este objetivo por las fuerzas vivas del país y llama a la defensa del bienestar de la población, la producción y la preservación de la soberanía nacional.

Por ello propone una agenda inmediata que, junto a la articulación de los esfuerzos ya en curso de muchas organizaciones, incluye:

1.. Convocar en noviembre de 2003 una Asamblea Nacional de Defensa de la Nación frente al ALCA, que coincida con la Reunión Ministerial de Miami y a la cual se lleven pronunciamientos de todos los sectores gremiales, académicos y sociales, que deben aprobarse en el curso del segundo semestre del año.

2.. Adelantar una Jornada Nacional en septiembre, coincidente con la reunión de la OMC en Cancún, que critique “el espejismo del libre comercio” y se sume al torrente que en toda América protestará contra el ALCA.

3.. Promover comités amplios y pluralistas que en todas las ciudades adelanten actividades de educación y divulgación sobre el nefasto contenido del ALCA y, con ese mismo fin, desarrollar tareas entre todos los sectores sociales.

4.. Consideramos indispensable la constitución de una organización estable, amplia, incluyente y democrática que dirija este proceso y que esté integrada por representantes de todas las organizaciones participantes en el Foro, y otras que se vinculen.

El Foro hace un llamado a la sociedad para que debata y asuma una posición crítica ante este grave problema que afectará el desarrollo del país durante décadas; al Parlamento para que vigile y discuta desde ahora y en forma minuciosa los pasos que adelanta el gobierno, y para que adopte respecto a ellos pronunciamientos consecuentes con los intereses nacionales; a los intelectuales, académicos y centros de investigación para que les den sustento a estas posiciones; a los medios de comunicación para que reconozcan la existencia de otras voces y difundan sus planteamientos, y a las organizaciones sociales y gremiales de todos los estamentos para que asuman un papel activo en defensa de la soberanía y los intereses de la nación y de la sociedad colombiana.

Medidas como la liquidación de Telecom, la anunciada del Seguro Social y las amenazas sobre Ecopetrol, no hacen más que llevar el país por la vía de entregar la nación a las multinacionales y deteriorar la capacidad económica del Estado.

Recogemos las múltiples iniciativas que diferentes organizaciones han propuesto durante el Foro, las cuales deben contribuir a la realización de la Asamblea Nacional de noviembre.