Encuentro suramericano “Genero y Migraciones”

Declaración de la Paz

2009-06-22 00:00:00

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Convocados por la Articulación Espacio Sin Fronteras y por la Secretaría Permanente de la Mesa Técnica de Migraciones de Bolivia, en el marco del Bicentenario del Primer Grito de Independencia de América Latina, las y los representantes de movimientos sociales, redes, instituciones y coaliciones que actúan juntamente con los y las migrantes e inmigrantes en el ámbito de la UNASUR, nos reunimos para intercambiar conocimientos y experiencias que permitan un análisis de las causas y consecuencias de la feminización migratoria, y de la trata de personas, avanzando hacia propuestas concretas:
 
Declaramos:
 
Que, en las recientes dos décadas, las mujeres vienen protagonizando una experiencia inédita, han superado el tradicional protagonismo masculino en las rutas migratorias, siendo en algunos casos pioneras de dicho proceso. Actualmente las mujeres representan más del 50% del total de los inmigrantes en el mundo, en cifras representan más de 95 millones.
 
Que independiente de su calificación las trabajadoras migrantes están aportando de manera sustantiva al bienestar de millones de familias en los países de destino, y a la economía y; sus servicios personales, técnicos y/o profesionales en el cuidado de niños, ancianos y enfermos, como en los sectores críticos de educación y salud, representan un ahorro cuantioso a los Estados, en un tiempo en que se desperfila el modelo del Estado Bienestar, contribuyendo a sostener la alta calidad de vida a la que se acostumbraron la población de los países industrializados.
 
Que, las trabajadoras migrantes son, según las estadísticas, las que más remesan y lo hacen sostenidamente, aportando no sólo a la economía del país de acogida sino también a aliviar la pobreza de las localidades y regiones de origen. Son también las mujeres migrantes las que han promovido redes de autoayuda y solidaridad al interior de las comunidades de inmigrantes (incluyendo la de exiliados y refugiados), ellas son las que sostienen el primer eslabón de la cadena migratoria y las que más bregan por la reunificación familiar. Han establecido puentes de apoyo con sus congéneres de los países de acogida, promoviendo el diálogo intercultural, y enfrentando las barreras de la discriminación de género. Sus experiencias y testimonios, ayudan a entender las complejidades de la migración, sus desafíos y oportunidades, por cuanto, abordar la migración desde las experiencias de las mujeres, es de una importancia social y política indudable.
 
Que pese a su relevancia cuantitativa y cualitativa, los discursos que circulan en torno al tema de las mujeres migrantes, reinciden en identificarla solo como un sujeto vulnerable, invisibilizando los otros aspectos de su experiencia.
 
Que frente a la crisis mundial generada en los países ricos y cuyos efectos y costos han sido trasladados a los países en desarrollo, afectando de manera directa a las mujeres y niñas que se ven obligadas a unirse a los flujos migratorios internacionales como alternativa para su sobrevivencia y la de sus familias, proceso que ha puesto al desnudo las profundas
 
 
inequidades estructurales y la falta de oportunidades que afectan de manera particular a la población femenina, tanto en los países de origen y destino.
 
Que la falta de protección jurídica y social en su experiencia migratoria, esta encausando un lado oscuro de la migración de mujeres y niñas, que son actualmente las principales víctimas en el lucrativo sistema de trata humana, deviniendo en el ejercicio de actividades compatibles con la esclavitud, entre ellas el comercio sexual forzado, el trabajo doméstico domiciliario y otras ocupaciones que las priva de las posibilidades de un desarrollo personal, técnico o profesional. Los costos sociales y humanos de esta situación son muy altos, considerando que tampoco se está ejerciendo el derecho de Reunificación Familiar.
 
Que cuando la mujer se aleja de su hogar para ejercer laboralmente en otro país, dejando muchas veces a sus hijos, padres y parientes cercanos, otra mujer la está reemplazando en las labores tradicionales que solía tener ella en el hogar, lo que se denomina “cadena mundial de cuidados” y que sigue en manos de mujeres en cuyo escalón más bajo están las mujeres afro descendientes e indígenas, quienes con su trabajo gratuito o semigratuito están indirectamente aportando a la economía y el bienestar de los países beneficiados con la inmigración de mujeres.
 
Que la aplicación de Directiva del Retorno, implica el regreso forzado de unos 10 millones de personas anuales a sus países de origen. No obstante los organismos internacionales anuncian que los países desarrollados seguirán demandando trabajadores extranjeros principalmente mujeres, para compensar sus déficit de personal productivo, mientras que entre los factores de expulsión de migrantes además de los efectos de las crisis  mundiales que desplazarán a unas 650 millones de personas en todo el mundo, se suma los efectos del cambio climático, que afectará a otras 250 millones de personas.
 
Que ante la negativa de los países ricos de admitir nuevos contingentes de refugiados, las mujeres que deben salir forzosamente de su país, muchas veces por persecución motivada por su condición de género, quedan atrapadas en zonas de fronteras las que se han convertido en espacios de elevada inseguridad humana, donde niñas, mujeres y niños sufren en forma prolongada la vulneración de sus derechos más elementales.
 
Nos proponemos:
 
1.      Abordar la migración femenina desde un enfoque integral, basado en el pleno ejercicio de derechos, de ciudadanía y empoderamiento de la mujer, superando la perspectiva victimizadora y tomando en cuenta la complejidad y diversidad de ésta experiencia, incluyendo un análisis diferenciado de cómo afecta la migración a hombres y mujeres, a fin de adoptar políticas igualitarias respecto de los géneros. Este paso nos ha de permitir orientar de una mejor manera los esfuerzos que actualmente hace la comunidad internacional, es decir los gobiernos, los organismos multilaterales y la sociedad civil, incluyendo a los y las migrantes organizadas y no organizadas, para abordar los desafíos pero también las posibilidades que nos ofrece la migración contemporánea de seres humanos.
 
 
 
2.      Hacer visible la contribución que están haciendo las trabajadoras migrantes a la demografía, la economía y el bienestar social de los países de destino, como un medio para el reconocimiento del estatus migratorio y el ejercicio de derechos de ciudadanía universal.
 
3.      Proponer mecanismos de compensación a los países emisores de migrantes, que ven partir a sus técnicos y profesionales, hombres y mujeres en edad productiva, capital social en cuya formación han invertido y que los países de destino reciben gratuitamente, considerando que formar un profesional en los países en desarrollo de Sudamérica, cuesta en promedio 25.000 dólares, mientras que a un país desarrollado formar un profesional le cuesta 250.000 dólares.
 
4.      Tomar en cuenta las necesidades particulares de las mujeres y niñas migrantes, independiente de sus roles socialmente asignados, implementando medidas de políticas que garanticen la plena vigencia de sus derechos económicos, sociales, culturales, políticos y creencias; así como sus derechos sexuales y reproductivos, en consonancia con los instrumentos internacionales.