Brasil: Debates de la II Asamblea Popular Nacional para un Brasil planificado por el pueblo

2010-05-27 00:00:00

El proyecto popular para Brasil, simbolizado en el documento “El Brasil que queremos”, está siendo revisado por las organizaciones en un amplio debate, en Luziânia (Goiás).
 
Desde este martes (25/05), cerca de 500 delegados/as de todos los Estados brasileños, participan de la “II Asamblea Popular Nacional – La construcción del Brasil que queremos”, en Luziânia (GO). con la exposición que analizó el contexto coyuntural y estructural de la sociedad, quedó clara la polarización entre los proyectos en disputa a nivel global. Como respuesta a estos contextos, los movimientos presentes se posicionan no solo formulando una agenda de derechos para ser conquistados, sino estableciendo estrategias para atacar directamente la política de clase que hoy por hoy domina económica y políticamente el planeta. El antagonismo entre la clase burguesa y las clases populares sigue como principal foco de las luchas políticas.
 
De acuerdo con los análisis, existen más de dos proyectos en juego en el escenario mundial. En primer plano, las estrategias del gran capital, capitaneado por las potencias del norte, principalmente por los Estados Unidos, continúan interviniendo directamente en los pueblos que pretenden dominar, con la permanencia de la política de guerras y consumo desenfrenado. Este imperialismo estadunidense es capaz de intervenir, a partir de sus mil bases militares en todos los continentes, en menos de una hora en cualquier punto del planeta. Recientemente, observamos señales de reforzamiento de esa brutalidad, con la instalación de siete nuevas bases militares en Colombia y el anuncio de mas bases militares en Panamá, la reactivación de la IV Flota de la marina norteamericana para el monitoreamiento de los mares de las Américas y las políticas respecto de los pueblos hondureño y haitiano.
 
La novedad entre los actores del juego es el propio Brasil y su proyecto neo-desarrollista. Con una alianza con otros países emergentes (el llamado “BRIC”, compuesto por Brasil, Rusia, India y China), que en conjunto se espera que tendrán un PIB (Producto Interno Bruto, o la suma de todas las riquezas del país), superior al G-7 para el año 2030, nuestro país ya exporta su propio modelo de capitalismo, nuevamente basado en el financiamiento público de las empresas privadas, saqueando el Fondo de Amparo al Trabajador asignado al BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y a grandes obras de infraestructura, como las incluidas en el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento, rebautizado popularmente como “Plan para Acabar con las Comunidades”), según Sandra Quintela, de la Coordinación Nacional de la Asamblea Popular, y en la Integración de la Infraestructura Regional de América Latina (IIRSA). Para la hermana Delci, de las Pastorales Sociales/CNBB: “El planeta no aguanta más 'desarrollo'. No consigue dar respuesta al consumo de materiales y energía, pero el capitalismo insiste en la infinitud de este crecimiento”.
 
Desde el lado opuesto, el surgimiento de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), representa una alternativa a estas propuestas, fuera del capitalismo. “Hay una cosa de la que podemos enorgullecernos por haberla conquistado”, destaca Ricardo Gebrim, de la Consulta Popular. Y continúa: “La derrota del ALCA fue una victória del proyecto popular. La movilización de los pueblos americanos consiguió poner fin a una propuesta estratégica de nuestro enemigo”. También, el ejemplo de organización de los pueblos indígenas, como fue recordado por Ivo Poletto, asesor de las pastorales y movimientos sociales, es una referencia indispensable para fundamentar cualquier proyecto alternativo de sociedad. “Estos pueblos traen en sus concepciones, en su espiritualidad, un bagaje político-económico de 15 mil años. Siempre se relacionaron equilibradamente con la Madre-Tierra y, después de haber sobrevivido a la masacre declarada por los pueblos europeos, merecen toda nuestra apertura y humidad”.
 
Para encaminar los debates dentro de los ejes de profundización, Sandra Quintela sugirió el cuestionamiento a una prisión casi secular de nuestro pueblo, la deuda pública. La deuda externa hoy día gira en torno de la cifra de 282 billones de reales y la interna, alrededor de 1 trillón de reales. “Las deudas públicas son instrumentos de dominación de los organismos financieros y sirven para mantener a las naciones como rehenes de las políticas macroeconómicas indicadas por estas organizaciones”, alerta. Todo ese aporte, si se destinase a políticas públicas, seria el gran propulsor de los derechos de la población (ambientales, civiles, políticos, económicos y culturales), tema de los debates de los próximos días durante la II Asamblea Popular.
 
Para más información, visite la página web de la AP: http://www.assembleiapopular.org/