Banco de la tierra en Brasil

anco de los dueños de la tierra?

2001-05-29 00:00:00

La propaganda del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, acerca de que está
realizando la mayor reforma agraria del mundo, no logra esconder los verdaderos
motivos que lo obligaron a realizar las expropiaciones de tierras, que no cumplen
con su función social. Pues lo que el gobierno desea ocultar a la opinión pública
-brasileña e internacional- es la victoriosa ofensiva popular desencadenada,
principalmente, a partir del final de la década de los 80, por los movimientos
sociales de lucha por la tierra, en especial el Movimiento Sin Tierra -MST-.

Las tácticas del gobierno

Acostumbrado históricamente a designar a los movimientos sociales y sindicales, en
el campo y en la ciudad, el gobierno federal se encontró frente a una muralla
democrática popular. La muralla de los trabajadores rurales sin tierra organizados,
que no aceptaron cualquier tipo de insinuación ni cooptación de agrado político o de
conveniencia con la ideología dominante, siempre favorable a los intereses
latifundistas y del gran capital. Fueron numerosas las iniciativas gubernamentales
para disuadir a los trabajadores rurales sin tierra:

Medidas del gobierno federal

a) Iniciativas político-administrativas

No realizar inspecciones en las áreas ocupadas.

Inducir o exigir a la judicatura la preliminar de reintegración de la posesión de las
áreas ocupadas.

Contestar la improductividad y ocio de las tierras ocupadas, vía informes de
inspecciones dudosas.

Criminalizar a los trabajadores rurales en sus acciones de ocupación de tierras.

No desarmar a los hacendados ni a las milicias creadas por ellos;

Identificar los objetivos del MST como de acción política partidaria, de pandilleros,
de terroristas.

Chantajear con la liberación de los créditos para los asentamientos.

b) Iniciativas del punto de vista ideológico

Controlar a los medios de comunicación para orientar la opinión pública en contra de
las iniciativas del MST y demás movimientos sociales de lucha por la tierra.

Desacreditar el proyecto popular de reforma agraria: transformar las aspiraciones e
iniciativas de los trabajadores rurales sin tierra, o con poca tierra, en propuestas del
gobierno y sus programas. De ahí la afirmación de "haber realizado la mayor reforma
agraria del mundo".

Tratar, en muchos casos con éxito, de cooptar a líderes sindicales de los trabajadores
rurales y a intelectuales vinculados a ellos.

Y, finalmente, incluir en la esfera de influencia ideológica del gobierno a amplios
sectores de la intelectualidad, vinculada a la cuestión agraria, a través del
otorgamiento de recursos para estudios e investigaciones.

Si tratáramos de interpretar la correlación de fuerzas entre los movimientos sociales
en el campo y el gobierno federal, podríamos afirmar que -desde punto de vista
político-ideológico- el gobierno se quedó arrinconado. Pues no logró ejercer
hegemonía sobre los trabajadores rurales sin tierra, en el sentido de que aceptaran
hacer fila en los sindicatos, esperando ser beneficiados con un lote.

Pero el gobierno tampoco agradó a las clases dominantes del país, pues no consiguió
detener la ola de ocupaciones de tierra. Esto agregado al creciente desempleo, la
desnacionalización de la economía nacional, el apoyo irrestricto al capital financiero
internacional especulativo -todas ellas medidas económicas, políticas y sociales,
altamente, antipopulares y antinacionales- el gobierno federal fue derrotado política
e ideológicamente, en relación a la lucha por la tierra.

En ese proceso político, el MST se legitimó frente a la opinión pública y no fueron
interrumpidas las ocupaciones ni la consolidación de los asentamientos.

Se podría afirmar que el gobierno federal camina, hacia un impase político-social.
Aún si lograra cooptar, totalmente, a sectores del sindicalismo, en el campo y en la
ciudad, y a algunos partidos políticos de centro izquierda. No obstante, eso no sería
la solución para el impase, ya que la ofensiva en masa de los trabajadores rurales sin
tierra, en relación a la reforma agraria y la democratización de la tierra, se desarrolla
fuera de esas organizaciones.

Desorientado, por la imposibilidad de cooptar al MST y disuadirlo de sus acciones
con la represión político-militar. El gobierno federal, con el apoyo de los estrategas
civiles-militares y del Banco Mundial, prepara una nueva arremetida. En ella ya no da
énfasis en las iniciativas político-administrativas e ideológicas, pues abre paso a las
económicas, con un programa de Cedulación de la Tierra y la creación del Banco de
la Tierra. Ambos, formas institucionales de la propuesta de reforma agraria del
mercado.

La reforma agraria del mercado

En ese proceso, el gobierno federal sale de la mediación en el proceso de la reforma
agraria, en vista de que la expropiación por interés social para estos fines quedaría
excluida de las acciones gubernamentales.

En esa dinámica política, el proceso general de la reforma agraria por el mercado, e
inclusive los trabajadores rurales asentados, pasarían a la iniciativa y control de las
clases dominantes en el campo, directamente, sin mediación del Estado.

Para que pueda realizarse esa nueva estrategia del gobierno federal, y de los
estrategas militares que quieren desmantelar a los movimientos sociales en el
campo, es fundamental el apoyo financiero e ideológico del Banco Mundial.
Financiero al apoyar el pedido de préstamo del gobierno federal del valor de mil
millones de dólares (con contrapartida del gobierno federal de más de mil millones
de dólares) para el Banco de la Tierra, e ideológico porque incorpora las tesis
neoliberales de libre mercado en el proceso de la reforma agraria. Tesis defendidas
hace más de cinco años por sus principales dirigentes y técnicos.

Compete a los trabajadores rurales sin tierra, y a aquellos que ya están en los
campamentos, profundizar el conocimiento sobre ese asunto y tomar las decisiones
que mejor convengan. Esto con el fin de que sus organizaciones populares de masa
no sean desbaratadas por el dinero fácil del Banco de la Tierra y por el discurso
gubernamental de cooptación. Cuyo único objetivo es acabar con los movimientos
sociales autónomos de lucha por la tierra en el campo, como ya lo hizo con sus
similares en las ciudades, y, en especial, deslucir frente a la opinión pública, nacional
e internacional, al MST y a la lucha por la reforma agraria.

Horacio Martins de Carvalho

Presidente de la Asociación Brasileña de Reforma Agraria
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