Brasil y los sin tierra

2004-06-17 00:00:00

São Paulo, Brasil.- Dieciséis meses del Gobierno de Lula en Brasil apenas
han contribuido en rebajar la impunidad con la que los
hacendados defienden sus latifundios sin ningún respeto por
las derechos humanos. En un contexto de desigualdad radical
en el acceso a la tierra y a los medios de producción, más de
un millón y medio de familias sin tierra del Brasil siguen
enfrentándose en solitario a los terratenientes y a sus bandas
de pistoleros. Tampoco el Estado ha dado un impulso
significativo a la reforma agraria que estas familias
reclaman.

Estas dos afirmaciones las podemos constatar después de los
graves acontecimientos vividos durante el trabajo de la
misión de investigación internacional independiente que
llevaron a cabo miembros de las organizaciones
internacionales Vía Campesina y FIAN, a instancias del MST
(Movimiento sin Tierra) y la CPT (Comision Pastoral de la
Tierra). A la misión se le unió el Relator de Naciones Unidas
para Brasil sobre el Derecho a la Alimentación, don Flavio
Valente.

Durante sus visitas a la realidad rural en los Estados de
Pernambuco, Pará y Minas Gerais fueron identificadas graves
violaciones de los derechos humanos directamente ligadas al
retraso de los procesos de desapropiación de tierras,
reconocidas como improductivas y que no cumplen su función
social y vital: producir alimentos. El pasado día 7, a la
salida de la visita a uno de los asentamientos de las gentes
del MST, lugares donde ansían iniciar una vida digna en el
campo, la comisión de investigación se paró en la carretera
para fotografiar las instalaciones productivas de los
terratenientes en Montes Claros. Para retratar el contraste
entre la lucha por recuperar tierras, en blanco, y la
opulencia, en negro. Apenas dos minutos después de detener el
auto, un grupo armado de la "fazenda Canoas" disparó varias
veces contra los representantes de la misión, aunque por esta
vez no hubieron daños personales.

Para organizaciones internacionales con trabajos de esta
índole, este hecho nos resulta, lógicamente, excepcional y
grave, pero lamentablemente es la realidad habitual con la que
conviven las familias sin tierra.

Siete días después, en la apertura de la Asamblea
Internacional de la Vía Campesina (plataforma mundial que
agrupa a más de 60 millones de pequeñas y pequeños
campesinos), Egidio Bruneto, coordinador nacional del MST, a
muy pocos kilómetros del incidente, abría el evento con
palabras sabias que tendemos a olvidar: la vida depende de
los alimentos que nacen de la tierra, el agua, las semillas y
el sol: y de las manos campesinas.

* Fernando Fernández, FIAN, y Gustavo Duch, Veterinarios sin
Fronteras (ambos miembros de Plataforma Rural) - São Paulo,
Brasil