Un paso firme hacia la unidad campesina en Mexico

2000-09-15 00:00:00

Para hacer frente a la dura crisis que vive el campo, las organizaciones campesinas e indígenas de México conformaron un Frente Nacional Campesino que impulsará un programa de acción y un plan de lucha para lograr que el gobierno de Ernesto Zedillo cambie de política y preste atención a la problemática del agro.

Este importante paso de unificar voluntades y esfuerzos lo dio el movimiento campesino mexicano el pasado 8 de agosto, durante la Asamblea Nacional Campesina.

En esta Asamblea, desarrollada bajo la consigna "Zapata Vive, la lucha sigue", los delegados de 8 organizaciones elaboraron un "Mandato Campesino" en el que analizaron la realidad del campo mexicano y acordaron algunas acciones.

En primer lugar, se señaló que "el campo mexicano vive la peor crisis económica y política de su historia reciente, que se expresa en una gran descapitalización de los productores, en los bajos precios de los productos agropecuarios, en los altos costos de producción, en el insuficiente y casi nulo presupuesto gubernamental para reactivar la vida económica en el campo, en la falta de financiamiento y crédito rural, en las altas tasas de interés, así como en la existencia de miles de productores con carteras vencidas, en la carencia de políticas gubernamentales para atender las necesidades de la producción y comercialización de los productos del campo y en los riesgos y adversidades que corre el campesino como las sequías, las heladas, las plagas, los incendios forestales, etc.".

Esta situación se ve agravada por la apertura indiscriminada del mercado nacional a los productores extranjeros, al estar vigente el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá, y por una política antiagraria que cancela el reparto agrario, privilegia la acumulación de tierras y premia la ociosidad de las mismas. En pocas palabras, por la existencia de un gobierno que promueve una política para seguir enriqueciendo a unos cuantos y empobrecer a la mayoría del pueblo de México, particularmente a los campesinos.

En segundo lugar, se expresó que en el campo también existe una crisis organizacional, ya que la mayoría de los 6 millones de jornales agrícolas, de los 4 millones de pequeños propietarios y de los 3 millones ochocientos mil ejidarios y comuneros se encuentran desorganizados. "Esta atomización y escasa organicidad facilita al Gobierno la elaboración y la aplicación de políticas antiagraristas y desnacionalizadoras, mismas que han provocado el empobrecimiento de 42 millones de mexicanos, de los cuales 22 millones están en la extrema pobreza, y de estos últimos, 18 millones habitamos en el campo", expresó el Mandato Campesino.

En todos los estados

"Por las razones anteriores -continúa el Mandato- es urgente y necesario promover la organización y unidad de los hombres y mujeres del campo y de sus organizaciones, así como el de pasar de una actitud defensiva a la movilización y la lucha para elevar las condiciones de vida y de trabajo" en el campo.

Las organizaciones campesinas e indígenas acordaron dotarse de estructuras organizativas en todos los municipios, regiones y estados del país, así como a nivel nacional. Para este efecto, en los próximos 5 meses llevarán a cabo al menos ocho asambleas estatales constitutivas del Frente Nacional Campesino.

Los antecedentes de este proceso unitario datan de más de 10 años atrás, tiempo en el cual las organizaciones venían juntándose para hacer actos conmemorativos del nacimiento de Emiliano Zapata (10 de abril) o de su fallecimiento (8 de agosto). Puntualmente se reunían para responder a las acciones gubernamentales en contra del pueblo. Es, sin embargo, a partir de la reforma al artículo 27 de la Constitución que anuló el derecho del campesinado a la tierra, que las organizaciones se plantean adoptar formas de organización más elevadas y permanentes.

El objetivo a mediano plazo es constituir la Central Unica Campesina como un instrumento unitario para enfrentar la política neoliberal.

En la Asamblea Nacional Campesina participaron las siguientes organizaciones:

Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos.

Central Campesina Cardenista

Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas

Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas

Unión Campesina Democrática

Coordinadora Nacional de Pueblos Indios

Unión General Obrera, Campesina y Popular Santa Cruz

Coordinadora Nacional Plan de Ayala