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Algunas ideas para la formación política en América Latina y África

2009-11-30 00:00:00

“Cabeza clara, corazón solidario y puño combativo”, CUC - Guatemala
 
Estas ideas y líneas políticas comunes que nos integran en nuestros procesos de formación política, fueron debatidas, profundizadas y asumidas. Otras cuestiones siguen como desafíos, para ser profundizadas e involucran a países como Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Paraguay, Haití, Guatemala, México, Panamá, Colombia, Nicaragua, Mozambique e Italia (invitados), que estamos articulados en la CLOC/ Vía Campesina y a las articulaciones de ALBA. En la organización y articulación de los procesos de formación hay algunos ejemplos de escuelas que vienen realizando permanentemente el trabajo de formación, mismas que  son frutos de las luchas y movilizaciones de los trabajadores y trabajadoras, tales como: la Escuela nacional Florestan Fernandes, Curso de teoría Latino Americano y África, Curso de especialización en Estudios Latinos, Curso de Formación de criadores. IALA– Instituto Agroecológico Latino Americano Paulo Freire - Venezuela, IALA Amazónico – Pará, Brasil, IALA Guaraní, Paraguay. ELAA – Escuela Latina Americana de Agroecologia, Paraná – Brasil, UNILA – Universidad Latina Americana, para 10 mil estudiantes, Foz do Iguaçu – Brasil, Curso Cono Sur, Escuela de las mujeres de Cono Sur, Escuela de Formación de Líderes Andina, Escuela Centro América Francisco Morazán – Nicaragua, Escuela de África, Escuela de Comunicación de ALBA y ALAI, Campamento de los jóvenes en Cono sur, Escuela Sindical en Panamá, Escuela Fensuagro, Viotá – Colombia, Escuela Agroecologica, MOCASE/MNCI – Argentina, Escuela Nacional de Agroecologia FENOCIN – Ecuador, Escuela de Formación Darío Santillán, Argentina, Sindicato de profesores de México, Escuela de formación política y Agroecología  de Guatemala.
 
II – IDEAS Y LINEAS COMUNES DE FORMACION POLITICA:
 
1.                  La formación política debe responder a las necesidades de nuestro tiempo histórico, extrayendo las lecciones de la historia, de los procesos y experiencias existentes en las generaciones que nos antecedieron. Extraer las enseñanzas históricas para impulsar la lucha de clases en América Latina y África.
 
2.                  Nuestra formación política posibilita construir la unidad de clase, anti-capitalista y por la construcción del socialismo, donde cada pueblo    descubrirá por su propia realidad, la superación de la propiedad privada, el estado y las clases sociales. 
 
3.                  La formación significa para nosotros:
- proceso continuo,
- amplio,
- inacabado y sistemático de reflexión sobre la práctica, de búsqueda de conocimientos ya producidos socialmente.
- proceso de producción y socialización de nuevos conocimientos a partir de las realidades concretas en que se vive.
- de inclusión y respeto a los diversos saberes, características humanas y sociales.
 
4.                  Discutir las ideas de formación política dentro de cada movimiento, organización, escuelas y procesos de formación, con el fin de que se pueda tener la comprensión del proceso histórico, de los avances, límites y desafíos que la praxis formativa nos legó. Es relevante también en sus perspectivas, en el sentido de profundizar las estrategias que posibilitan dar un nuevo impulso a la formación: formar militantes y cuadros políticos que tengan la capacidad de interpretar correctamente la realidad que requiere ser transformada, en un contexto político cada vez más complejo y difícil en toda América Latina y África.
 
5.                  La política de formación es el conjunto de acciones formativas, organizativas y de luchas que abarquen diferentes metodologías y contenidos en el intento de elevar de forma permanente el nivel de consciencia y de conocimiento de la base, de los militantes y de los dirigentes, cuadros, buscando el crecimiento cultural y político de los individuos y del conjunto de la organización.
 
6.                  La formación de líderes, militantes, formadores, dirigentes y cuadros debe estar vinculada a un proyecto político estratégico, estableciendo las tareas políticas fundamentales para la concretización de líneas políticas.
 
7.                  La formación debe contribuir a la implementación de las estrategias de la organización, con la finalidad de avanzar rumbo a la conquista de los objetivos inmediatos y estratégicos; debe formar para la lucha de clases, posibilitando el análisis e interpretación de la realidad, de las contradicciones internas y de clase, de los cambios que están en curso y que afectan al conjunto de los movimientos y de la organización. Y a  la elaboración de síntesis y producción de conocimientos que ayuden a resolver los problemas del pueblo.
 
8.                  El alcance de la transformación de la realidad, necesariamente debe integrar al mismo tiempo tres dimensiones: 1. La organización popular, 2. La   movilización permanente, 3. La Formación política y educación..  Comprendiendo que no se hace la formación solamente en los cursos, escuelas, seminarios, talleres, sino que además necesitamos organizar y movilizar; las luchas sociales educan y forman la conciencia de la población. Si el militante no está insertado orgánicamente en una organización o movimiento social, termina perdiéndose y abandonando las filas de la lucha política.
 
9.                  En nuestros procesos de formación política, el marxismo no es un dogma o receta, ni una fórmula a seguir ciegamente, tampoco debe ser impuesto por decreto; lo asumimos como una teoría y un método científico de análisis de la realidad y de nuestra misma práctica, son claves de interpretación de la realidad y de sus contradicciones; necesitamos estudiar y profundizar la teoría marxista para ser confrontada por la realidad. Estudiar y comprender la esencia del pensamiento marxista.
 
10.              La formación debe contribuir a elevar el nivel de conocimiento de los militantes, dirigentes y cuadros, para que se conviertan en sujetos críticos de la realidad; a formar militantes, dirigentes, y cuadros que se constituyan en sujetos creativos e históricos, que,  por intermedio de la praxis, implementen nuevos métodos de trabajo, de dirección y de luchas masivas, y a que se produzca la transformación de los sujetos involucrados, transformando y transformándose.
 
11.              La formación debe contribuir a la elaboración teórica para el desarrollo de los espacios colectivos y de la organización en su totalidad; a  la interpretación del momento actual, a revelar las contradicciones y posibilidades de superación en los procesos de transformación de la realidad. Nuestra formación es para la transformación individual y colectiva.
 
12.              Formar trabajadores y trabajadoras que puedan articular el saber popular del cual son portadores con el conocimiento científico y tecnológico desarrollado en nuestros procesos de formación mas sistematizados, elevándolos/as a otro nivel social, cultural y político, como fuerza importante en el estado actual de la lucha de clases.
 
13.              La formación debe incentivar la práctica de los nuevos valores socialistas y humanistas, de la mística revolucionaria insertada en la dinámica de la lucha de clases; requiere avanzar en el contenido y en la forma de su vivencia, es decir, el contenido de la revolución; creando y recreando la mística revolucionaria cotidianamente; vivenciar la mística revolucionaria del internacionalismo, así como  practicar la solidaridad internacional con todos los pueblos del mundo.
 
14.              La formación debe adaptar el lenguaje para trabajar la formación de la juventud; debe pensar nuevas metodologías que permitan el desarrollo político de la conciencia, así como su involucramiento y comprometimiento con el proceso organizativo de su organización y movimiento. El lenguaje debe adaptarse a los sujetos con los cuales estamos trabajando
 
15.              La formación debe profundizar los temas locales y regionales, sin perder de vista la totalidad de la realidad de los procesos; evidenciar los aspectos de las realidades locales y regionales que necesitan ser abordadas en los procesos de formación, para que los cuadros tengan siempre una visión amplia, nacional e internacional de los problemas y de las potencialidades, y como se articulan en la totalidad dialéctica.
 
16.              Tratar como prioridad la formación de los formadores y formadoras, como mecanismo para elevar el nivel de conocimiento y experiencia práctica, pero también, ampliar los colectivos de formación en todos los niveles, profundizando sobre las diferentes metodologías conforme a las realidades específicas.
 
17.              Intensificar y ampliar los cursos de escolarización de los militantes y dirigentes de los movimientos, de ahí que debemos estar siempre atentos y vigilantes de nuestra autonomía política, organizativa e ideológica; los procesos de escolarización y alfabetización deben estar vinculados a la organicidad de los movimientos sociales, así como, estar insertados en las actividades prácticas y concretas, con contenidos y metodologías que respondan a las necesidades de nuestro tiempo histórico.
 
En la escolarización no deben primar la formalidad ni la burocracia, pero si el dinamismo, la creatividad y la organización de los estudiantes, y las relaciones de poder ser entre los estudiantes y la coordinación política y pedagógica de los de los militantes de los movimientos.
 
18.              Construir un programa, proyecto o propuesta política y pedagógica en nuestros espacios de formación y educación política, que estén articulados con la organicidad de la organización y de sus demandas políticas, también deben estar articulados con las líneas políticas definidas en las respectivas instancias, en la perspectiva de elevar los niveles de conciencia de la base, la militancia, los dirigentes, líderes y cuadros. La participación de los estudiantes, educandos y formadores, deben darse en todo el proceso de la escuela, porque no son estudiantes comunes, están vinculados y relacionados a los movimientos y deben rendir cuentas políticamente al final del curso, de la etapa, del proceso de formación.
 
19.              Debe primar siempre, y en primer lugar, nuestra autonomía política e ideológica con relación al Estado y a las ONGs, comprendiendo que éste no es el espacio donde se resuelven las contradicciones de clases, sino en la lucha política de enfrentamiento directo con el Estado, con el capital y con las empresas transnacionales.
 
20.              Ampliar y cualificar la articulación con la sociedad, involucrando a los movimientos y organizaciones de trabajadores y trabajadoras de las diversas categorías que componen la clase trabajadora, en la perspectiva de acumular fuerzas para el Proyecto Popular.
 
21.              Impulsar y cualificar el debate en torno de la participación de las mujeres dentro de la organicidad   e instancias de nuestros movimientos, organizaciones y escuelas, elevando su participación y posibilitando la concretización de las líneas políticas en torno a la temática de género, creando espacios propios de formación de las mujeres, y otros espacios que involucren a los compañeros hombres en los estudios y debates.
 
22.              La formación política tiene la función de no dejar morir o estancar los principios políticos, ideológicos y éticos de la organización, incentivar el balance crítico interno.
 
23.              Nuestros procesos de formación política deben tener en cuenta la cultura popular, para recuperar, fortalecer y desarrollar,  con una perspectiva de emancipación humana,  las culturas de nuestros ancestros, teniendo presente que la cultura en nuestro contexto histórico actual, no es pura, sino que tiene influencias y somos mediados por el medio social, político y económico en el cual vivimos, creando la necesidad de la revolución cultural.
 
24.              Nuestros espacios de formación política, técnica y educación for