Boletín Nro. 20 de Vía Campesina Centroamérica

2009-09-23 00:00:00

 

 No. 20, 22 de septiembre, 2009

 

Golpe de Estado en Honduras: 
“Es una lucha de todos”, dice Rafael Alegría

La Vía Campesina en estos momentos hace un llamado urgente a sus organizaciones miembros, a los movimientos sociales aliados y a todos los pueblos del mundo a estar en alerta roja y a desplegar la solidaridad internacional más amplia posible para detener cualquier intento de represión trágica en contra del pueblo hondureño y sus dirigentes. 

Rafael Alegría, coordinador de La Vía Campesina Centroamérica, es uno de los dirigentes más visibles encabezando la lucha popular de resistencia contra el golpe. Ha habido pretensiones de violentar sus derechos, pero como dice Alegría: “La imagen de luchador social ayuda mucho”. Y el logro más grande del líder campesino es que el pueblo haya respondido. 

Transcribimos una entrevista única con el compañero Rafa Alegría.

¿Qué pasó el día 28 de junio de 2009?
“Estuvimos con el presidente Manuel Zelaya hasta el día 27 a las once de la noche. El golpe de estado fue el 28 a las 5 y 40, me informaron a las 5 y 45. Yo no lo creí, porque todos los días era lo mismo. Realmente creímos que no iba a haber golpe de estado. Eso fue un tremendo error de Zelaya y nosotros.
Pero después me llamó la secretaria privada del presidente y me dijo que hay golpe de estado y han capturado al presidente y que lo tienen en la base aérea. En el mismo instante llamó Telesur y pude decirle al mundo lo que pasaba y pude llamar al pueblo a la resistencia. 
No me imaginé que el pueblo iba a responder. A las 7 de la mañana frente a casa presidencial ya habían 200 personas, a las 9 éramos 1000 y en la tarde como 10 mil personas. Demostró que era una lucha de todos”.

¿Cuáles han sido los logros más grandes?
“Mi logro personal es que el pueblo ha respondido. Ahora tenemos una unidad bastante fuerte de todos los sectores sociales que luchamos contra el golpe de estado. Somos estudiantes, indígenas, campesinos, obreros, académicos, artistas, taxistas, profesores, todos unidos contra el golpe y a favor de una asamblea constituyente.

El otro logro es que hay un despertar manifiesto de nuestro pueblo. Sin una orientación vertical del Frente Nacional de la Resistencia, se han organizado, los frentes regionales, municipales y sectoriales contra el golpe de estado. 

Hay mucha movilización social. Cuando se anunció la llegada de Zelaya el 5 de julio de Washington, había alrededor de 500 mil personas alrededor del aeropuerto esperándolo. Después organizamos una marcha popular a San Pedro Sula que juntos llegamos a los 100 000. Desde el golpe estamos en resistencia popular todos los días. 

Nadie esperaba que el pueblo resistiera tanto. Los golpistas se equivocaron, creían que solo duraría una semana pero es de todos los días pero de lunes a viernes estamos en las calles, los sábados hay conciertos populares y los domingos tenemos asambleas populares.

Tenemos tres objetivos: el restablecimiento de la constitución porque está roto el orden constitucional, el retorno del presidente Zelaya y la reivindicación de una asamblea constituyente democrática y participativa.

¿Qué ha sido lo más difícil?
“Hay varios heridos y muertos, hay 9000 personas encarceladas producto del golpe.. Hay una campaña de intimidación terrible contra los dirigentes. En un canal de televisión dice al pueblo que no nos hagan caso. Tenemos amenazas permanentes por parte del ejército y la policía. Pero nuestra defensa son las marchas, estamos convencidos que de ahí no nos va a sacar nadie. Para nosotros son un mecanismo de defensa. 

Lo otro son los recursos económicos. A la gente se le ha gastado los zapatos, el agua, la comida. Ya casi nadie come y cuando nos dan es poco.

¿Y su figura política?
En este momento yo y el compañero Juan Barahona son los más visibles en la lucha contra el golpe.

En Honduras hay una gran campaña de desprestigio contra mi persona, entre otros por parte de canal 8, un medio de los golpistas. En mi caso se dijo que me habían asesinado, que me habían secuestrado y que estaba preso. 

También me mandaron un mensaje de intimidación y ataque claro cuando ametrallaron mi oficina. Estuve preso en Las Manos. Comentaban que era por desafiar el golpe de queda. Sin embargo, andaba otra gente caminando. Gracias a la intervención de algunos centros me liberaron a mí y a 37 compañeros más.

Ha habido pretensiones de violentar mis derechos, pero la imagen de luchador social ayuda mucho.

¿Qué ha significado para La Vía Campesina este proceso a nivel nacional e internacional?
Una agresión física a mi persona va a tener repercusiones nacionales e internacionales, también por medio de la solidaridad de La Vía Campesina. Han llegado delegaciones de Argentina, del país Vasco, de España, han sido solidarios pronunciándose y condenando el golpe, haciendo referencias a mi persona brindándome respaldo personal y político. Eso ayuda mucho. 

¿Cuál ha sido su relación con los gobiernos anteriores y con el gobierno de Zelaya?

“En los gobiernos anteriores mantuve una posición crítica y de oposición porque eran gobiernos de ultraderecha. Con Manuel Zelaya tuvimos diferencias los primeros dos años, porque considerábamos que su gobierno era neoliberal. Pero en los últimos años hizo un giro hacia un gobierno reformista y nos empezamos acercar. Lo acompañamos en iniciativas como el Alba que era nuestro proyecto, en la cuarta urna que era una consulta sobre una asamblea constituyente, Zelaya comenzó y a hacer reformas a favor del pueblo: introdujo un salario mínimo más justo y hacía empujes hacia una reforma agraria. 
Estuvimos muy cerca de él los últimos seis meses”. 

¿Por qué cree que se origino esta crisis?
“Toda nuestra América se encuentra en cambios: en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y el pueblo hondureño también está en un cambio económico, social, político y tenemos una experiencia gremial extraordinaria desde la huelga de 1954. 

Había que empujar una nueva constitución democrática porque la que tenemos ha tenido reformas por parte de grupos oligarcas del país, grupos políticos atrasados y conservadores. 

Todo eso provocó el golpe; el presidente Zelaya había roto con la oligarquía de este país, con su propio partido. El gobierno cayó en manos de gente de ultraderecha aliada con el grupo de empresarios y los militares para dar el golpe. Es un golpe al pueblo y a todos los demás pueblos de nuestra América”.

¿Cuál es la esperanza?
“Este golpe el pueblo lo va a derrotar, será un precedente en la historia en América porque en Honduras se ha podido revertir un golpe de los militares. 
Ha empezado una campaña electoral pero el frente de resistencia ha llamado a desconocer y deslegitimar las elecciones.

El pueblo seguirá la resistencia y la comunidad internacional ha sido solidaria con el pueblo. La OEA, el grupo no Alineado, Naciones Unidas y los países ALBA han declarado que es un golpe militar.
Hay una crisis económica, social, política profunda y solo la podemos resolver con la restitución del orden constitucional, con la reintegración del presidente Zelaya”. 

Sobre Rafael Alegría 
Nació en 1952 en un pueblo en el departamento de Choluteca. Los padres eran pequeños agricultores.
Desde los 16 años ha sido políticamente activo alfabetizando a su pueblo, oranizando ligas campesinas, que consistían en organizar a los campesinos en la lucha por la tierra y la reforma agraria. 
Contribuyó a la fundación del Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), parte de la Vía Campesina. Fue el primer secretario operativo de La Vía Campesina Centroamérica donde ahora lleva 17 años de lucha. 

Por Mábel Márquez, Karla Oporta y Erika Brenner
Fotos: La Vía Campesina Centroamérica