La pena de muerte no es la forma inteligente para enfrentar la violencia

2008-02-15 00:00:00

El Congreso de la República de Guatemala aprobó la Ley Reguladora de la Conmutación de Pena para los Condenados a Muerte, donde se elimina el recurso de indulto facultado al señor Presidente de la República que los condenados soliciten.

La Pena de Muerte recobra su vigencia en Guatemala al superar este vacío que el Presidente Alfonso Portillo dejó al negarse a asumir la responsabilidad de perdonar o no al condenado a la pena de muerte.

Para la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina CONIC, la Pena de Muerte no resuelve la violencia arraigada en nuestra sociedad. La violencia ha sido sembrada por el Estado y sus instituciones desde su creación, porque se ha sostenido en base a la violencia, los pueblos indígenas somos víctimas de esa política.

Los y las que han sido condenadas y ejecutadas a la Pena de Muerte, por lo general han sido personas de escasos recursos económicos, de delitos menores e incluso aquellas personas que han tenido la valentía de señalar y criticar las atrocidades del Estado. Son persona que no tienen suficientes recursos para corromper a los administradores de justicia o que no tienen ninguna influencia en cualquiera de los tres poderes del Estado.

Nunca hemos visto hasta ahora la condena y la ejecución de los responsables de las masacres de comunidades Mayas al principio de la década de 80, los responsables de la masacre de la Embajada de España, los que se robaron millones de quetzales de guatemaltecos a través de la quiebra de los bancos Metropolitano, Bancafé, del Comercio, la sobre valoración de obras públicas que se repiten en los diferentes gobiernos.

Creemos necesario señalar, que los delitos contra la humanidad que se planificaron y ejecutaron por agentes del Estado en contra miles de familias guatemaltecas, con un grado de crueldad inaceptable para cualquier nación civilizada, provocaron una ruptura social cuyo efecto inmediato de violencia generalizada la vivimos hoy a diario. Es por ello que si el Gobierno de Guatemala quiere avanzar en el fortalecimiento del Estado de Derecho, debería en primera instancia romper con el cerco de impunidad, que protege a quienes generaron la violencia y de esta forma legitimar cualquier esfuerzo encaminado a frenar la delincuencia.

La situación que vivimos de impunidad y delincuencia no se frenara con la Pena de Muerte, históricamente esta demostrado que solo se castiga a los mas débiles, los más pobres, se olvida el gobierno de las graves injusticias sociales que obligan a los jóvenes guatemaltecos a delinquir u optar por el delito como medio de subsistencia.

La Pena de Muerte no es la forma inteligente para combatir la violencia, tal como prometió el Presidente Álvaro Colom en el acto de toma de posesión. La forma más inteligente para frenar la violencia es eliminar la corrupción en los y las administradoras de justicia y castigar drásticamente a los que corrompen la administración de justicia.

El Estado de Guatemala debe ser respetuoso a los compromisos internacionales en la abolición de la Pena de Muerte, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, todos ratificados por el Estado de Guatemala.

EL ESTADO DE DERECHO NO SE IMPONE CON VIOLENCIA, ES EL RESULTADO DE LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA.

Guatemala, 15 de febrero, 2008.

COORDINADORA NACIONAL INDIGENA Y CAMPESINA –CONIC-
Miembro de Waq’ib Kiej, UASP, CLOC y Vía Campesina.