La resistencia organizada fue la clave para lograr la finca las Tres Marías

2008-02-15 00:00:00

Hoy 15 de febrero, cuando en nuestro calendario maya marca Jun Toj, 36 familias originarias del municipio de Santa Bárbara, del departamento de Suchutepequez, a través la lucha y resistencia organizada recibirán la finca Las Tres Marías de una extensión de 2 caballerías y 4 manzanas de tierra a través del Fondo de Tierra con un costo de 1 millón y 500 mil quetzales, adquiriendo una deuda por familia de Q41 mil 666 quetzales con 67 centavos.

La finca Las Tres Marías estaba hipotecada al banco Crédito Hipotecario Nacional. Las 36 familias que hoy se benefician con esta entrega, ocupan la finca desde el 13 de marzo del año 2001 ante la falta de tierra para vivir y trabajar. A pesar de las constantes amenazas de desalojos, las familias resistieron organizadamente durante 6 años, hasta llegar a esta entrega formal y legalmente.

Con la entrega de esta finca las familias beneficiadas no terminan de resolver sus problemas de pobreza, carencia de alimentos, salud y educación para sus hijos. A pesar de tener 4 años de gracias, sin embargo no tienen la infraestructura necesaria: escuela, agua potable, luz eléctrica, vivienda, sistema de riego, para la construcción de su propio desarrollo.

Si bien es cierto que recibirán 1 millón 322 mil 812 quetzales con 80 centavos, que equivale a 36 mil 744 quetzales con 80 centavos a cada familia como subsidio para la inversión productiva, lamentablemente el Fondo de Tierra destaja 661 mil 406 quetzales con 40 centavos como primera amortización de la deuda, que significa que a cada familia solo le queda 18 mil 372 quetzales con 40 centavos. Esta política no ayuda a invertir desde el primer año para poder cumplir con el pago de la deuda y sus intereses. A la larga, las 36 familias beneficiadas se quedan con la preocupación de pagar la deuda de 838 mil 593 quetzales con 60 centavos o sea 23 mil 294 quetzales 27 centavos, más los intereses por familia a pagar en 8 años.

La reconstrucción de esta nueva comunidad y establecer las bases de su propio desarrollo necesita del apoyo y acompañamiento de las diferentes instituciones del Estado incluyendo las municipalidades. La construcción de una carretera transitable los 12 meses del año, la introducción de la energía eléctrica y agua potable, la construcción de la escuela y centro de salud, la construcción de viviendas dignas para cada familia, todo en los primero dos años. La asistencia técnica y financiera, estudios de suelo y de mercado, para una inversión certera. De lo contrario no es posible cumplir con sus obligaciones de pago de la deuda y sus intereses, mucho menos construir su desarrollo sustentable.

Confiamos en las familias beneficiadas que sacaran adelante la reconstrucción de su comunidad para el alcanzar el desarrollo sostenible. Su resistencia de lucha se debe traducir en unidad y planes de producción que es el reto de hoy en adelante. Debe estar claro el papel de los líderes y liderezas, el papel de las mujeres y hombres, de niños, jóvenes y ancianos en la producción y el desarrollo. Las familias y comunidades vecinas tienen sus ojos puestos sobre su lucha y proyecto, tienen la responsabilidad de demostrar que con la organización, lucha y resistencia podemos salir adelante y vencer los obstáculos que encontremos.

NUESTROS ABUALOS DIJERON … ESTAS TIERRAS SON NUESTRAS

Guatemala, 15 de febrero 2008.

COORDINADORA NACIONAL INDIGENA Y CAMPESINA -CONIC-
Miembro de Waq’ib Kiej, UASP, CLOC, Vía Campesina Internacional