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2002-08-16

Haití: movimientos sociales caribeños y la coyuntura regional

AlterPress



El Caribe presenta una situación de gran convulsión y los desafíos son enormes para los movimientos sociales de la región. Es lo que se destaca de la primera jornada de la reunión preparatoria de la tercera Asamblea de los Pueblos del Caribe (APC), celebrada en Puerto Príncipe.

El 16 de agosto la reunión inició con la participación de una treintena de sindicalistas, responsables de organizaciones políticas, organizaciones de masas y instituciones no gubernamentales del Caribe, según comprobó AlterPress. Dos delegados dominicanos, dos de Trinidad, uno de Martinica y uno de Barbados acompañan el Comité Ejecutivo haitiano compuesto por 13 organizaciones de varios sectores sociales.

Uno de los puntos fuertes de la primera jornada fue el análisis de la coyuntura regional. El dominicano Yvan Rodriguez, uno de los iniciadores de APC en 1994, habló de una situación agitada y complicada en el Caribe insular y continental. En muchos casos, según él, estas luchas enfrentan a los protagonistas del partido democrático popular con los tenientes de poderes autoritarios e imperialistas.

Como ejemplo, Yvan Rodriguez mencionó la situación en Cuba donde, dijo, se libra “uno de los mayores combates antiimperialistas”. Hizo hincapié en “la movilización del pueblo puertorriqueño para liberar Viequez”, isla que sirve de base al ejército estadounidense. A nivel del Caribe continental, destacó “la situación del movimiento de liberación en Colombia a la que trata de sofocar el imperialismo”, dijo Rodriguez. También evocó los sobresaltos de Venezuela, donde ocurrió recientemente un golpe de estado contra el presidente Hugo Chavez.

Los delegados examinaron específicamente los casos de la República Dominicana, Trinidad, Barbados, Martinica y Haití. Varias veces acusaron a las políticas neoliberales manejadas por los dirigentes de la región, bajo la batuta de los Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales. Lo que ha provocado el derrumbamiento de la economía, la degradación social y la erosión de la política.

Los delegados dominicanos señalaron como ejemplo que “el patrimonio nacional pasa cada vez más al sector privado”, incluyendo los “recursos estratégicos” tal como la electricidad. Durante los dos primeros años del mandato del presidente Hipólito Mejía, la deuda externa del país se duplicó, pasando de 3.600 millones de dólares a más de 6.000 millones de dólares. Una deuda que, en un ambiente de gran corrupción, financia en gran parte los gastos corrientes valorados a un 80% del presupuesto.

Trinidad que se beneficia de sus recursos mineros, se encuentra en una situación “aparentemente floreciente”, afirmó el sindicalista de Trinidad, David Abdhula. La producción petrolera va a duplicarse dentro de los siguientes 3 años, pasando a 200.000 barriles por día. Pero, Abdhula señaló que “esta salud macroeconómica no se refleja en el nivel social”, mientras la crisis política se prolonga desde hace 2 años. Los sectores de miseria están cada vez más visibles, la cultura de la droga y violencia se desarrolla, la inseguridad y la corrupción crecen, añadió la feminista de Trinidad Jacky Burges.

En Barbados, “el gobierno pretende desarrollar una industria de servicio, ofreciéndonos clases para aprender a decir buenas días a los turistas”, ironizó el sindicalista de Barbados, Robert Clarke. En veinte años, 24 de las 25 fabricas textiles del país desaparecieron. Durante los últimos 6 años, la producción azucarera cayo de 260.000 toneladas a 48.000 toneladas. La pobreza y la corrupción ganan terreno. Frente a estos problemas, tanto en el poder como en la oposición, los dirigentes políticos no muestran capacidad de respuesta, declaró Robert Clarke.

Los poderes franceses, de derecha como de izquierda, tampoco cambiaron algo en Martinica, señaló el dirigente comunista independentista Jean Pierre Etylé. En ese territorio bajo dominación francesa, la participación en las elecciones cayó el 70%. “Nos hacen votar para Europa y las instituciones francesas, pero no para decidir el porvenir de Martinica”, dijo Jean Pierre Etylé, quien antepone la idea de un referéndum sobre el estatuto de Martinica.

Hay muchas semejanzas en la situación general del Caribe y lo que ocurre en Haití, subrayó el militante antineoliberal haitiano Camille Chalmers: crisis estructural de la economía en el esquema de la aplicación de las políticas neoliberales, crisis política y degradación del tejido social. En Haití, dijo Camille Chalmers, “a pesar del impulso dado en 1986, el Estado oligárquico sigue con nuevas formas de institucionalización de la impunidad, nuevas formas de militarización, de corrupción, etc."

Frente a esta situación general, los movimientos sociales caribeños tienen que superar desafíos enormes, afirmó el dirigente popular dominicano Victor Geronimo. Hoy es preciso establecer referencias teóricas comunes entre los protagonistas del movimiento democrático y popular, recalcó. En su opinión, una de las principales obligaciones es la búsqueda de soluciones a los problemas estructurales y dispersión en las acciones emprendidas por los movimientos sociales. Geronimo invitó a todos los asistentes a dar prioridad a los jóvenes, promover la educación y la capacitación, buscar la unidad y observar la disciplina.

Puerto Príncipe, 16 de agosto 2002

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